Del Telejogo al Master System: una breve historia de los videojuegos en Brasil
Cómo Brasil pasó de un aparato de tres juegos en 1977 a uno de los mercados más curiosos del mundo, con clones, reserva de mercado, la Pandilla de Mónica en lugar de Wonder Boy y una consola que nunca salió de las tiendas.
Por Equipe SequeLari
La historia de los videojuegos suele contarse desde Estados Unidos y Japón, pero Brasil tiene un camino propio y lleno de giros. Allí las consolas llegaron tarde, tuvieron versiones nacionales, cambiaron de personaje y, en un caso famoso, siguieron vendiéndose décadas después de haber sido retiradas en el resto del mundo.
Este texto recorre los principales momentos de esa historia, con fechas verificadas en las fuentes listadas al final. Es un resumen, no una enciclopedia: muchas cosas buenas quedaron fuera, y volveremos a ellas en otros artículos.
1977: el Telejogo abre la puerta
El primer videojuego lanzado en Brasil fue el Telejogo, de Philco-Ford, en 1977. Inspirado en las máquinas de Pong de Atari, traía tres variantes de juego, fútbol, tenis y frontón, y tenía los controles fijos en el propio aparato, lo que hacía que las partidas de dos fueran un poco incómodas. Costaba 1.600 cruzeiros en aquella época.
Dos años después, en 1979, llegó el Telejogo II, con controles separados y diez juegos, todos variantes de la misma idea. Era el comienzo de un mercado que todavía no sabía bien qué era un cartucho.
Cartuchos, Odyssey y la llegada de Atari
A comienzos de los años 1980, Philips trajo el Odyssey, en la versión que en Estados Unidos se llamaba Odyssey 2. Fue la primera consola de cartuchos vendida en el país y llamaba la atención por un detalle poco común: un teclado alfanumérico incorporado. En septiembre de 1983, Gradiente lanzó oficialmente el Atari 2600 en Brasil.
La reserva de mercado y la era de los clones
Para entender los años 1980 en Brasil hay que hablar de la reserva de mercado de informática. La política, creada para estimular la producción nacional de tecnología, restringía las importaciones y exigía que los fabricantes extranjeros tuvieran un socio local para fabricar o ensamblar sus aparatos. Estuvo vigente hasta 1991.
En la práctica, eso abrió espacio a los clones. Aparatos como el Dynavision, de Dynacom, y el VJ9000, de Dismac, eran compatibles con los cartuchos de Atari vendidos allí, y más tarde llegaron clones de la consola de 8 bits de Nintendo, como el Phantom System. Eran más baratos, pero muchos se rompían con facilidad.
Durante buena parte de los años 1980, la forma más común de jugar en Brasil fue un aparato nacional compatible con la consola extranjera, y no la consola original.
Tectoy, Sega y el Master System
En septiembre de 1987 nació en São Paulo la empresa que se convertiría en Tectoy, fundada por Daniel Dazcal, Leo Kryss y Abe Kryss. El primer producto de Sega que lanzó fue la pistola infrarroja Zillion, basada en el dibujo animado del mismo nombre. El 4 de septiembre de 1989 llegó el Master System, que en Japón había salido en 1985 como Sega Mark III. A fines de 1990, según los registros sobre la empresa, ya había unas 280 mil unidades instaladas.
El Mega Drive llegó en diciembre de 1990 y la portátil Game Gear en agosto de 1991. En cierto momento, Tectoy llegó a tener cerca del 80% del mercado brasileño de videojuegos. Nintendo solo entró oficialmente en 1993, a través de Playtronic, una alianza entre Gradiente y Estrela formada en marzo de ese año.
Mónica, el Chapulín y juegos en portugués
Lo que hizo que Tectoy sea recordada hasta hoy fue el cuidado con el público local. La empresa tradujo manuales y juegos enteros al portugués, como los tres primeros Phantasy Star, y cambió personajes de juegos extranjeros por figuras conocidas en el país. Juegos de la serie Wonder Boy se convirtieron en aventuras de la Pandilla de Mónica (Turma da Mônica), Teddy Boy pasó a ser Geraldinho y Ghost House se volvió Chapolim vs. Dracula.
Además, la marca invirtió mucho en publicidad en televisión y revistas, creó un club para los jugadores y ofrecía un servicio de trucos por teléfono, en una época en la que no se podía buscar en internet cómo pasar una fase.
La consola que no quiso jubilarse
Sega dejó de fabricar consolas en 2001, pero el Master System siguió en las tiendas brasileñas. Tectoy lanzó 16 versiones de la plataforma a lo largo del tiempo, varias con juegos ya en la memoria, sin necesidad de cartucho; el Master System Evolution, por ejemplo, traía 132 juegos incorporados. Los registros sobre la empresa hablan de 8 millones de sistemas derivados del Master System vendidos en Brasil hasta 2016.
Los motivos señalados para esa longevidad son varios: un aparato barato de producir, cartuchos resistentes, juegos en portugués, publicidad fuerte, poca competencia oficial y, más tarde, la nostalgia de quienes crecieron con él y quisieron mostrárselo a sus hijos.
Zeebo y los relanzamientos
No todas las apuestas salieron bien. El 25 de mayo de 2009, Tectoy lanzó el Zeebo, en alianza con Qualcomm, una consola con juegos descargados por la red celular. La proyección era vender 600 mil unidades; se vendieron unas 30 mil, y el aparato fue descontinuado en Brasil en 2011. Después llegaron relanzamientos, como el anuncio de un nuevo Mega Drive en 2016 y versiones portátiles y con juegos en la memoria.
Consejos para conocer esta historia de cerca
- Busca museos y exposiciones de videojuegos en tu ciudad. Los eventos de juegos suelen tener áreas con consolas antiguas para jugar.
- Si compras una consola antigua usada, pide verla funcionando y revisa que los controles y la salida de video estén bien.
- Prefiere las colecciones y relanzamientos oficiales para jugar clásicos hoy, sin depender de copias de origen dudoso.
- Habla con quienes jugaron en esa época. Padres, tíos y abuelos suelen tener historias geniales de videoclubes, revistas y trucos por teléfono.
Por qué importa esta historia
La trayectoria de los videojuegos en Brasil muestra cómo un mercado se adapta a las reglas y al bolsillo de quienes juegan. Entre clones, traducciones y versiones con juegos en la memoria, mucha gente aprendió a jugar con aparatos que solo existieron allí. Eso ayuda a explicar por qué Brasil tiene una cultura gamer tan propia, con personajes, jerga y recuerdos que no se encuentran en ningún otro país.
Fuentes
Datos verificados en las fuentes de abajo el 8 nov 2026. Si algo cambió, avísanos por el contacto del sitio.